miércoles, 17 de febrero de 2010

siempre es hermoso descubrir nuevos poemas :D

unos poemas de Concha Méndez:

"Así"

Entre estar triste y alegre
se me ha pasado la vida.
Viví entre las dos vertientes y no he tenido medida.
Largo ha sido mi viaje
-viaje del existir-,
y no he tenido otro lema
que Vivir. ¡Vivir! ¡Vivir!


"insonmio"

¡Este no saber vivir
a la pelna luz del sol
y hacer día de la noche!
¡Y este infinito terror
al vacío de las horas!

¡Y este ver cómo se va
lo que soy
para no ser más allá!

¡Qué angustiosa cárcel ésta
de hierro por todas partes,
con las ventanas al mundo,
a las sombras, a la nada!

***

Se desprendió mi sangre para formar tu cuerpo.
se repartió mi alma para formar tu alma.
Y fueron nueve lunas y fue toda una angustia
de días sin reposo y noches desveladas.

Y fue en la hora de verte que te perdí sin verte.
¿de qué color tus ojos, tu cabello, tu sombra?
Mi corazón que es cuna que en secreto te guarda,
porque sabe que fuiste y te llevó en la vida,
te seguirá meciendo hasta el fin de mis horas.

bicos, ser felices

lunes, 8 de febrero de 2010

Este finde, mientras colocaba cajas (¡dios, qué ganas de tenerlo ya todo colocado! yo creo que se reproducen las cabronas... Y será culpa mía, porque me dedico a ponerlas unas encima de otras y claro, las pobres son de cartón, pero no de piedra, jeje). Pues eso... Que mientras colocaba cajas empecé a pensar en varias cosas... Muchos amigos y conocidos se han comprado una casa o están pensando en hacerlo: Bea y Alvaro, Carlos y Ester, Sara y Aitor, Irene y JM... Y pienso en las distintas razones que tienen muchos de ellos (no sólo los que están aqui expuestos). Y veo tres motivos distintos: El primero, el más aconsejable, porque quieres estar con esa persona, porque lo has pensado bien, porque los alquileres son tremendos y las hipotecas ahora están muy bien, sobre todo la joven (eso de pagar el doble en un alquiler que en una hipoteca... Hechos reales), etc... La segunda, por escapar, por querer huir de su casa y no quieren pagar un alquiler (que me parece muy bien, lo segundo.. pero por escapar no). Y tercero, por miedo. Por miedo a no evolucionar, a que los años van cayendo y piensas que ya es hora. Aunque no estés preparado, sólo porque parece que es lo que toca. Me da pena. Porque veo a algunos amigos que no estaban preparados para un paso tan importante, que no habían vivido casi juntos, que se van a vivir juntos por huir... Y ahora se dan cuenta de la convivencia no es eso, ahora empiezan a tener problemas (más o menos importantes) y siguen juntos por el piso...
Y también me acordé de Miguel, cuando al decidir comprarse un piso con su novia, lo primero que nos soltó fue: "Mierda, ahora no voy a poder ponerle los cuernos" Y nos reimos. Nos reimos porque lleva 7 u 8 años con ella. Dos o tres viviendo juntos. "No, nunca se los he puesto, pero porque no quería... Pero ahora.. con la hipoteca... Tampoco puedo, ¿no?". Es divertido darte cuenta de que la gente piensa que tiene que ser distinto por tener una hipoteca. Que hay que sentar la cabeza, que hay que ser más respetuoso con tu pareja, etc, etc... No me voy a meter en el tema de la fidelidad, considero que cada pareja es un mundo y que cada uno tiene que opinar sobre su relación, que es muy difícil opinar sobre relaciones ajenas... Pero no creo que tus compromisos, tu manera de ser, tus necesidades tengan que cambiar porque ahora pagues una hipoteca y antes un alquiler... Si no hacías una cosa antes, por qué vas a hacerlo ahora. Y viceversa. No sé. Seré yo, que soy rara.
bicos, ser felices

miércoles, 3 de febrero de 2010

Tirada en su sofa, sola, aburrida, sin saber qué hacer. Miró el ordenador. Ya había contestado todos sus mails. No había nadie en el messenger, todo el mundo o currando o en casita. Miró el móvil. Podría llamarle y ver si le apetece ir a tomar una cerveza; triste excusa para lo que en verdad le apetecía... Quería besarle, morderle los labios, acariciarle... Uff.. Notó un calor por todo su cuerpo. Empezó a recordar la última vez quele había visto. Paseando por las calles, besándose a cada momento, acariciándole, apretando sus cuerpos, sintiendose... Se reclinó un poco más en el sofá. Bueno, al menos había encontrado algo con lo que pasar la tarde y divertirse. Aunque fuera solita.