El jueves estaba en un entrevista de trabajo (otra vez a esa maldita rutina, qué se le va a hacer... Al menos ahora ya no estoy tan estresada y me lo tomo con tranquilidad :D) mientras esperaba a que me atendieran me llamó la atención un folio que colgaba de un tablón. Me llamó la atención porque tenía un dibujo de Mafalda (y caigo en la cuenta de que aún no había mencionado a Mafalda en este blog, y mira que hasta le puso el nombre... :P). Debajo del dibujo había un texto que me gustó y os pongo a continuación, asi alguno dejara de meterse con mi peinado y entender por qué siempre voy despeinada y con una sonrisa en los labios:"Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad... El mundo está loco. Definitivamente loco... Lo rico, engorda. Lo lindo, sale caro. El Sol que ilumina tu rostro, arruga. Y lo realmente bueno en esta vida, despeina...
- Hacer el amor. despeina.
- Reirte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar... Despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Canta hasta que te quedas sin aire, despeina.
- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irroconocible.
Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el pelo despeinado...
Sin embargo, no tengas dudas de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.
Es ley de vida: Siempre estará más despeinada la mujer que elige ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que eliga no subirse.
Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: péinate, ponte, sácate , cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria... Y quizás debería seguir las instrucciones, pero ¿Cuándo van a darme la orden de ser féliz?Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo sentir linda... ¡La persona más linda que puedo ser! Lo único que importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser.
Por eso mi recomendación a todas las mujeres:
Haz el amor, UNA Y MIL veces haz el amor, entrégate, come rico, besa, abraza, baila, enamorate, relájate, viaja, salta, acuestate tarde, levántate temprano, corre, vuela, canta, ponte linda, ponte cómoda, admira el paisaje, disfruta y, sobre todo, deja que la vida te despeine. Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar. "
bicos, ser felices






Esta semana celebramos en el colegio la semana cultural sobre la astronomía. Mi gran pasión de cuando era pequeña. Tengo un recuerdo de hace muchos años. Yo debía de tener seis años. Estaba en la terraza de casa de mis padres. Aún no estaba cerrada. Yo estaba de pie, al lado de la barandilla y miraba absorta la Luna. Estaba llena. Grande. Hermosa. Fascinante. El cielo de Madrid no suele ser muy estrellado pero esa noche las estrellas parecían brillar más que nunca. O quizás es que yo estaba más predispuesta a verlas. Fue una extraña sensación y más teniendo en cuenta que yo tenía sólo seis años. Tiempo después me plantee si ese recuerdo no era real, si mi mente lo había inventado o si había mezclado edades en mi mente. Pero releyendo mi diario, el primero de una larga serie de diarios, vi que el recuerdo era real y la edad la que yo recuerdo. Estaba de pie en la terraza. Sola. Mis padres deberían estar en el salón. Mi hermana durmiendo. Y yo mirando la luna. Yo ya comprendía que nosotros formábamos parte de un universo, que no eramos nada en comparción con esos puntitos que veía cada noche parpadeando, o inmóviles, en el cielo. Ya me había explicado mi padre que yo era parte de ese universo. Pero entonces sentí que igual que yo era parte de ese universo, el Universo era parte de mí. Quizás sea difícil de entender. Para mí es difícil de explicarlo. Durante años el corcho de mi habitación estaba gobernado por noticias sobre astronomía. Incluso cuando mis padres decidieran pintar la casa, mi habitación fue pintada de azúl clarito y yo llené los muebles de estrellitas que brillaban en la oscuridad. Echo de menos ese efecto al ir a acostarme. Imagen de un cielo estrellado desde mi propia cama.



