En dos días (bueno, realmente poco más de 36 horas puesto que nací a las 4 de la mañana del 19 de junio) cumplo los 28 años. Normalmente cumplir años no me ha afectado. Siempre he pensado que cada época, cada año tiene algo positivo, algo que aprender y disfrutar. Y no estoy triste por cumplir años. Sigo pensando igual. Es peor no cumplirlos, ¿no? o quedarse atascados en el pasado. Pero este año echo la vista atrás y me pregunto si me gusta mi vida, si me gusta quién soy (o como soy) y cuales son mis deseos para el siguiente año de mi vida... Pero qué más da la respuesta. Si al final seguiré igual. Si al final no haré nada para cambiar. Porque estoy perdida dentro de mi misma. Pero bueno... Si hay algo que he aprendido... Que aunque a mi me haga ilusión algunas cosas, no tengo que esperar que a la gente le haga la misma ilusión o que participen en mi ilusión. Y no es una crítica. Quizás es que yo he sido demasiado tiempo una niña. Una ñiña que se emociona cuando le regalan un caramelo, cuando le van a buscar por sorpresa al curro, cuando le mandan un sms sin venir a cuento simplemente para decirle que la echan de menos, cuando le traen una postal... Una niña que se sigue emocionando el día de su cumpleaños, que le sigue haciendo ilusión estar con la gente a la que quiere en ese día... Y que se siente triste cuando no es posible, cuando la gente no puede o no quiere... Quizás va siendo hora de empezar a crecer.
He encontrado este poema, espero os guste.
Mi vida no fue la novela que había soñado,
ni siquiera comedia.
Vulgar, como todas las almas que viven de sueños,
que crean fantasmas,
que inventan personas, lugares, historias.
Fui despreocupado en amores, en juego, en amigos.
Me amaron diez veces, amé sólo una.
Miraba las cosas que cambian al hombre
sin nigún reproche, sin decir palabra.
Sin buscar la causa.
En invierno tenía mis penas, en otoño
pesares, y en verano algún llanto
olvidado en la playa.
Mi eterna alegría fue la primavera,
buscando algún árbol, la sombra, el arroyo
y cantarles mi tedio.
En un libro perdía mis ojos
y leyendo y leyendo olvidaba una ausencia.
Algún rostro, unos labios, la noche, la luna,
promesas, mi pena.
Mi cara tenía sonrisas,
mi alma puñales.
Mi pecho sincero albergaba ilusiones,
después, cementerios.
Mi vida no fue la novela que tanto soñaba,
fue un largo vacio, fue nube que pasa,
tormento de hastio.
Mañana habré muerto, ni triste ni alegre,
cantando una copla, asi, indiferente,
y me iré muy lejos.
Tal vez llegue al cielo. Tal vez al infierno.
Mañana habré muerto.
Sobre mi tumba habrá un epitáfio sencillo.
"La muerte lo entienda.
La vida no pudo, fue ciego
que buscando rosas, encontró misterios"
Mañana habré muerto, ¡estoy tan cansado!
La vida... Los hombres... el mundo...
Mañana habré muerto, perdido en los años.
Pablo Buchholtz

No hay comentarios:
Publicar un comentario