Ayer Laura me dió un cuento suyo para que lo leyera. Se llamaba "direcciones erroneas". Y hablaba de hechos reales. Excepto el final, qué se le va a hacer, al final como en casi todo son mejores los finales inventados por los reales. En los inventados la gente lucha por las personas que quieren. En los inventados la gente no se deja llevar por la rutina y el chico al final acaba apareciendo en el último momento para jurarle amor eterno a la chica y decirle que porque no lo intentan al más puro estilo de "Pretty Woman". Aunque en el cuento de Laura es ella la que le llama a él, la que va en su búsqueda. Y yo aplaudiría ese final. Me encantaría que al final Laura acabara levantando el teléfono y llamando a esa persona que desapareció de su vida hace años y en la que ella sigue pensando. Pero ambas sabemos que nunca lo hará. Espinas clavadas. Tdos tenemos espinas clavadas. Como Bea, que cada octubre recuerda a aquel chico que conoció en un campamento, que le escribió una carta, una carta que ella contestó pero que nunca llegó a su destino porque su madre al ir a echarla puso mal la dirección y aquel dibujo que Bea le hizo por su cumpleaños nunca llegó. Y cada octubre Bea recuerda aquel dibujo, aquella carta que nunca llegó y piensa en escribirle. Pero los años han pasado y Bea es feliz con su pareja, y no lo cambiaría por nada; pero cada octubre piensa en escribirle una carta y se pregunta qué hubiera pasado si esa carta hubiese llegado a su destino.
Espinas clavadas. Y es que, cintando por enésima vez a Sabina en este blog, no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Y recuerdo a Eduardo, que en la sombra de un e-mail, me decía que no hay mayor soledad que estar rodeados de gente y pensar en la que nos falta. Espinas clavadas.
¿Quién no se ha preguntado alguna vez qué hubiera pasado si una decisión o un acto tuyo hubiera sido diferente? Todos tenemos espinas clavadas. Joseba fue mi espina clavada durante mucho tiempo, hasta aquella noche que me aplastaste contra la pared y me dijiste que me querías. Desde ese día supe que si no lo intentábamos, que si no luchábamos por lo que había surgido entre nosotros, te convertirías en una espina clavada que me apretaría el corazón cada día de mi vida.
Espinas clavadas. No sólo hay espinas clavadas relacionadas con el amor. La amistad también deja clavadas espinas. Mi espina en ese tema se llama Adriana. Tantos años ya. Y aún me pregunto si pude hacer algo más por ella, si realmente pude ayudarla más de lo que hice. Al final ambas fuimos víctimas de la manipulación de una tercera persona. Siempre que escucho la canción "Tú por mi" de Cristina Rosenvinge me acuerdo de ella. Los años han pasado. He vuelto a reencontrarme con ella (bendito facebook) pero ya nada será igual. Ahora somos dos extrañas con un pasado común.
Direciones erroneas. ¿Existen realmente las direcciones erroneas? ¿Y cuáles son? ¿Las que tomamos o las que no tomamos? ¿Y como sabemos si la decisión que tomamos es la correcta o no? Eso nunca se sabe. Nadie sabe qué sucederá mañana, ni como afectará al futuro nuestros actos.
Todos, en algún momento de nuestra vida, nos planteamos ¿Qué hubiera pasado si hubiera hecho tal cosa, o tal otra? Laura me decía ayer, ¿Qué hubiera pasado si me hubiera atrevido a decirle a X (no pongo el nombre porque eso es algo personal suyo y el mundo es un pañuelo)? ¿Y si el otro día no me hubiera rayado y hubiera besado a Y? Todos hemos pasado por momentos parecidos. Yo no quiero más "Y sí... " No quiero más espinas clavadas. Aunque sé que eso no es decisión sólo mía. Pero hace tiempo que tomé la resolución de luchar por lo que quiero, por seguir mis instintos y mi corazón. Aunque a veces sea difícil (casi siempre las cosas que merecen la pena lo son). Hay veces que tienes que luchar contra la distancia, otras contra los prejuicios, contra "el silencio burocrático", contra las trampas que nosotros mismos nos ponemos... ¿Saldrá bien? ¿Saldrá mal? Eso nadie lo sabe.
Por eso, aunque nos confundamos, debemos hacer caso a nuestro corazón. Porque así al menos no nos traicionamos a nosotros mismos y seguro que así, entonces, la dirección que tomamos es la correcta.

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