lunes, 15 de septiembre de 2008

Che, el argentino


Ayer fui a ver "Che, el argentino" y, sinceramente, ya tengo ganas de que salga en cine la segunda parte "Guerrillas". Hay un anuncio en televisión en el que Benicio del Toro dice que hay muchas versiones y puntos de vista sobre "el che" y que ellos han grabado la suya. Y eso es algo completamente cierto. Alrededor de la figura del Che hay mucha leyenda, y como suele pasar en los grandes personajes de la historia hay muchos detractores y muchos fieles seguidores que lo han convertido en un mito, convirtiéndolo incluso en algo que él mismo odiaba (recordemos que actualmente podemos encontrar la imagen del Che grabada en cualquier objeto, haciendole participar en el capitalismo contra el que el que luchó).


Fui al cine un poco excéptica. No sabía muy bien qué me iba a encontrar. Me daba igual de miedo que me dibujaran el Che vengativo y cruel que algunos proclaman a gritos como el Che al que todos alaban y lo convierten en alguien que no es real. Y me encontré con un hombre sencillo, un soñador, alguien real.
Nos muestra a alguien que cree en lo que lucha, alguien para el que, en la lucha, el conocimiento es tan (o más) importante como el saber utilizar un arma (genial el momento de las tareas de matemáticas), alguien a quien no le temblaba la mano al fusilar y que defendía eso mismo delante de la mismísima ONU, un Che que no era tan buen estratega como siempre se ha especulado sino que dependía mucho más de los planes de Fidel... Especial importancia al tratamiento de su relación con Fidel, cómo se conocen y como no siempre estuvieron completamente de acuerdo en todo pero cómo al final el objetivo que compartían era lo que importaba. (Fidel: "¿Crees que estoy loco?" Che: "un poco" Fidel: "Está bien, un poco de locura siempre está bien en un revolucionario"). También me gusto el hecho de dibujar un Che enfermo de asma, quizás para humanizarlo un poco más.

¿Lo peor? En algunos momentos la cámara marea (aunque el acierto del montaje desde una fotografía perfecta en las escenas de la selva hasta un blanco y negro granulado que imita a las imagenes de archivo en las escenas del Che en Nueva YOrk) y, sobre todo, el acento cubano que en muchos momentos se nota forzado. He leído que algunos critican el demasiado alejamiento del director, que en un intento de ser objetivo quita pasión a la película; sin embargo, opino que Steven Soderbergh intenta que la película parezca más un documental que un film político.

Igualmente, Benicio del Toro está impresionante, sin darte cuenta lo identificas rápidamente con el personaje que interpreta... Y como anecdota, la presencia de Unax Ugalde (un vasco haciendo de cubano) como guerrillero que lucha al lado del Che.

Hace unos años Walter Salles asentó las bases con "Diarios de una motocicleta" en la que nos contaba como un chico de familia acomodada iniciaba un viaje con un amigo con la única pretensión de divertirse y que acabó siendo imprescindible para que Ernesto Guevara se transformara en "el Che". Y ahora, estas dos películas, consiguen pagar la deuda que teniamos con el Che. Os recomiendo que vayais a verla.

Bicos, ser felices

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