Su corazón iba a mil por hora. Le costaba hasta respirar. Estaba empapada en sudo. Notaba como por su espalda decenas de gotas hacían carreras hasta llegar a su trasero. se mordió el labio inferior en un intento de ahogar el gemido, pero un ronroneo grave salió de lo más profundo de su garganta. Notaba su peso encima de ella, apretándose, rozando, golpeando... Todos esos lugares qeu ella deseaba que él le tocara, le apretara, le rozara, le golpeara. Giró. Haciéndole girar a él también. Ella arriba, él abajo. Y él se rió. Todo era un juego. Al final todo se basaba en eso. Dominador y dominante. Dominante y dominador. Intentado intercambiarse los papeles, intentando rebelarse contra la dominación. Y otra vuelta. Y él arriba y ella abajo. Y las piernas de ella rodeando la cintura de él. Y esa extraña conexión. Esa extraña conexión que no siempre existe. Ese movimiento al unísono. Y caer sobre ella. Aún jadeando. Y notar su corazón palpitando a gran velocidad, y notar el de ella latiendo contra su pecho. Y cerrar los ojos y no pensar, sólo sentir...
2 comentarios:
Me gusta. Es conciso, sencillo y constante. La fuerza está concentrada y eso para mi, es el mejor ingrediente de la buena literatura.
Bicos
niña, hace siglos que no leo ningún relato tuyo. Pero veo que sigues con tu estilo arrebatador. Como dicen, es sencillo pero llena de emoción. Siempre se me ponen los pelos de punta al leer algo tuya.
Besitos niña, a ver si me haces un hueco y nos vemos
Publicar un comentario