El sábado pasado fue el cumpleaños de mi abuela. 88 años ya. Antes, siempre nos reuniamos todos: mis padres, mi hermana, mis tios, mi prima, mi abuela (mi yaya) y yo. Íbamos a un restaurante enfrente de la casa de mi abuela. Siempre el mismo. Y casi siempre pediamos lo mismo. Eran buenos años. Yo aún me llevaba bien con mi prima. Mi abuela aún no había caido enferma. Aunque siempre decía la misma frase: "el año que viene ya no podremos celebrarlo". Y todos protestábamos. Nunca piensas que algun día sí va a ser el último. Mi abuela ya ni se acuerda de mi. Ya no se acuerda de qué día es su cumpleaños. Ni dónde está ese restaurante. Ni su propia casa. Aquella casa donde crio a mi padre y a mi tia. Aquella casa donde viví yo unos meses al llegar a Madrid...
Mi abuela... Mi abuela no era una mujer fácil. Tenía carácter y muchas manias. Nunca acabamos de congeniar. A ella le gustaba la disciplina, los niños obedientes... Y yo nunca fui así. Se pasaba más tiempo criticándome y poniéndome de modelo a mi hermana, que diciéndome lo mucho que me quería. Pero me quería. Me quería mucho más de lo que yo me daba cuenta.
Con 14 años la "entrevisté" para un trabajo del instituto. Y me habló de su infancia. De su adolescencia durante la guerra. De sus sueños, de sus miedos... Grabe aquella entrevista. Hoy tengo esas cintas, con su voz grabada, contándome recuerdos que ella ya no recuerda.
Paso casi todos los días por delante de aquel restaurante. Vivo en la misma calle que vivía mi abuela. Si me asomo por el balcón de mi habitación puedo ver el tejado de su casa. Y se enconje el corazón.
Reseña de cine: "Recuerdos perversos" (2007)
Hace 6 años

2 comentarios:
Un texto precioso, a la par que un tanto triste. Duele ver como los seres queridos van marchitándose, algunos lo hace más rápidamente y otros de forma casi invisible, pero también se marchitan.
Ante estos casos yo a veces me pregunto si me pasará a mí, y me asusta bastante, pero al final es ley de vida, poco puedo hacer...
Y no te puede caber ninguna duda, los seres que queremos siempre, o casi siempre, nos quieren, aunque no siempre lo demuestren
Besos
Niña, es horrible ver a alguien que queremos así. Recuerdo la época que cuentas y recuerdo que a pesar de todos los "desplantes" que te hacía, tú siempre has estado allí, a su lado y al lado de tu padre. Porque tú eres así, porque cuando quieres a alguien no te rindes y por mal que te traten, les das todo lo que puedes.
besos niña, intenta sonreir, que tu sonrisa ilumina el mundo.
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