viernes, 30 de julio de 2010

Dos historias que estaban publicadas en otro sitio, un blog que caerá en el olvido, recuerdo de unos meses que creiamos que todo era mucho más fácil de lo que es en realidad:

"Las tres de la madrugada y no podía parar de preguntarse qué narices hacía en la residencia de la europea discutiendo con el guardia que no le dejaba pasar a verle. Por fin cogió el teléfono. Baja. Pero el guardia sigue diciendo que no, que no pueden subir juntos. “a estas horas no pueden subir chicas a las habitaciones de chicos”. “¿Qué hacemos?” “¿Confias en mi?” Mirada de reojo, burlona, medio levantando una ceja. “¿Tengo que contestar?” “Ahora vuelvo, voy a acompañarla a la parada del bus”.

- ¿Se puede saber dónde vamos?

- Un segundo.

Coge el móvil mientras salen de la residencia, habla con alguien, ella casi no entiende la conversación.

“¿Confias en mi?”

Levanta una ceja, le mira. Sin contestar. Él sonrió y le cogió de la mano empezando a andar. Pero en vez de ir a la salida dieron lavuelta al edificio. Vio a un chico que se asoma por la ventana de un cuarto del primer piso. Se volvió a mirarle.

“yo pensaba que era Romeo quien trepaba por la ventana de Julieta”

“Pero tú siempre has sido muy rompe-leyendas”

No se lo podía creer. El amigo de su… ¿amante? le cogió de la mano, puso un pie en el bordillo y trepó por la ventana. Él volvió a entrar por la puerta del edificio. El amigo le llevó hasta su habitación donde él la estaba esperando.

“Espero que al menos me des una copa para compensarme del esfuerzo”

“lo que tú quieras”

Besos, caricias… Una hora después estaban los dos, desnudos, sudorosos, tomando esa copa, tirados en la cama, las sabanas revueltas. Y ella se ríe.

“¿De qué te ries?”

“No… nada… No sé cómo acabará esta historia. Pero tengo seguro que nunca me olvidaré del día en que trepe por una ventana para acostarme contigo”

Y nunca lo hizo."


"Un día, un amigo, un antiguo amante, un viejo gran amor, me estaba hablando de su actual novia. Estábamos en la barra de un bar, nuestros amigos cerca; en una de esas barras que cada vez que te das la vuelta te han rellenado el chupito (es decir, borrachos… que es la única manera de hablar sinceramente con un ex de tu actual pareja). Y de pronto me salta: “La verdad es que no le caes muy bien a P.” Por una parte te fastidia, todas tenemos esa estupida idea de que tu amistad con un ex no cambiará cuando él o tú se eche novio/a. Por otra parte te halaga. Y te sale tu lado coqueto. “¿Y qué es lo que le has contado de mi?” Y te suelta la bomba: “Le he dicho que hay momentos en los que me siento más cómodo contigo que con ella”. ¡¡Mierda!! “¿pero cómo le has podido decir eso? ¡Claro que te sientes más cómodo conmigo? Me conoces desde hace 7 años y a ella desde hace 2 meses… Pero eso no se dice”. ¿Cómo iba a caerle bien a su novia si le suelta eso? Y me planteo qué es lo que tenemos que contar a nuetra actual pareja sobre los ex. ¿Tenemos que ser completamente sinceros o es mejor guardarse ciertos detalles? Los hombres en particular suelen sentirse “acomplejados” con ciertos detalles, que en muchas ocasiones ni siquiera nosotras quisieramos contar pero que ellos acaban preguntándote de golpe, sin venir a cuenta: ¿Y cuál ha sido tu mejor orgasmo, tu mejor polvo, etc? ¿y cuánto queremos saber de las ex de nuestras parejas? Los hombres suelen tender a dos cosas: o a ponerla a parir o a ponerla por las nubes. Y no sé cual de las dos es peor."

bicos, ser felices

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