domingo, 29 de agosto de 2010


El amor. Eterno enigma que muchas veces despreciamos y ridiculizamos y, sin embargo, no sabemos vivir sin él, lo buscamos (aunque muchas veces lo negemos), lo perseguimos e, incluso, nos engañamos a nosotros mismos para hacernos creer que lo hemos encontrado sin ser así. Pero cuando llega... Merece la pena la búsqueda. Es cierto que no es un camino fácil, pero nada que merece la pena lo es.
Siempre se dice que la relación de tus padres influye en tu esperanza o tu visión sobre el amor. Mis padres se conocieron a los quince años, en la misma clase del instituto, comenzaron a salir a los 16, a los 22-23 años se casaron y 31 años después de la boda siguen igual o más enamorados. Claro que han pasado malas rachas, algunas (y duele reconocerlo años después) incentivado por mi culpa y por una adolescencia (y comienzo de la juventud) algo dificil (aunque visto algunas otras personas, tampoco nada de otro mundo). Han pasado malas rachas pero las han superado juntos y, como se suele decir, lo que no te mata te hace más fuerte. Y así ha sido, han salido refortalecidos de cada etapa.
Asi que, como veis, siempre he tenido el ejemplo de una gran relación, de dos personas que se quieren y se compenetran casi a la perfección. Y, sin embargo, yo de pequeña (y no tan pequeña) me negaba a enamorarme, decía que el amor era depender emocialmente de alguien y no quería hacerlo. Era divertido tontear, tener rollos o algun amigo especial pero en cuanto veía que la cosa se podía poner seria, que la otra persona empezaba a sentir algo... Salía huyendo. Quizás por esa obsesión de no enamorarme acabé teniendo dos relaciones conflictivas que estaban predestinadas a acabar mal. Durante un tiempo pensé que sólo podía fijarme en los chicos que no eran recomendables, que no me trataban bien o con los que nunca podría estar. Relaciones autodestructivas en las que más que amarles, estaba obsesionada, dependiente. Justo, lo que nunca había querido.
Pero, a veces, tienes suerte. Y todo cambia. Y encuentras el amor (con todo lo cursi que suena jeje). Y no es fácil, claro que no. Y tienes que superar dificultades y a veces te tienes que plantar y preguntárte a ti mismo si merece la pena luchar por eso. Pero cuando la respuesta es sí, y luchas y sale bien... No importa el resto de las cosas.
No siempre el amor es tradicional. Hay personas que se sienten completas con sus parejas y son felices formando una vida con ellos, abrazados en la cama, compartiendo confidencias y risas; hay personas que se enamoran de relaciones imposibles pero que son felices compartiendo pequeños momentos que les da la vida y que les llena de una manera que ni ellos mismos pueden explicar; hay personas que no se sienten completas con una sola persona y aman a dos (como me preguntó el otro día una amiga si era posible...). Cada uno sentimos el amor de una manera distinta y mientras te haga feliz... ¿Qué más da el resto? Ya sabéis... Ama, ama y ensancha el alma... ;)
bicos, ser felices.

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