Hace tiempo (pfff... creo que ya hace un año) escribi un pequeño relato que utilizaba como motor de partida una canción de Sabina (qué se le va a hacer, es una de mis debilidades) que dice: "hay amores eternos que duran lo que dura un corto invierno". Hoy, estaba hablando con una amiga, Cris, mi niña, mi eterna confesora; creo que me conoce mejor que la mayoría de las personas. Mejor que la mayoría de personas que conviven a diario conmigo. Quizás la distancia nos ayude a sincerarnos tanto. A veces cuando ves a menudo a una persona se te olvida pararte a contarle tus historias. Quizás porque a veces necesitamos gente neutral, gente con la que te puedes desahogar... Cris ha sido mi lancha de salvación en muchos momentos, ese hombro sobre el que llorar (aunque fuese a la distancia), esa oreja siempre dispuesta a escuchar y siempre dispuesta a compartir mis rayaduras de cabeza...Hoy estaba hablando con ella. Sobre hombres. Para variar, jaja. Hablábamos de hombres, de nuestros sentimientos. Y de por qué a algunos hombres les cuesta tanto mostrar sus sentimientos. Porque les cuesta tanto decir ciertas frases como: "te echo de menos" o "quiero verte". Siempre se suele decir que las mujeres somos las complicadas, pero lo cierto es que hay cada hombre que no se queda atrás. Será esa mania de hacerse los duros o de no dar su brazo a torcer... Y hablaba con ella sobre cómo hay chicos que entran y salen de tu vida, que no puedes olvidar, esos "amores eternos que duran lo que dura un corto invierno". Recuerdo una frase de una serie que preguntaba "¿Qué prefieres, vivir un amor corto, pero intenso o toda una vida tranquila con un amor rutinario?" Quizás en esto me salga mi vena romántica y sentimental. Pero prefiero amar, luchar por mis sentimientos, aunque luego no funcione, aunque luego se acabe... a quedarme con la duda, con esa espina clavada en el corazón. Y a veces, no acaba mal. A veces ese amor intenso que iba a ser corto, dura toda una vida. Pero eso nunca lo sabrás si no te arriesgas...
Y Cris es como yo en ese sentido. Preferimos arriesgarnos. No ocultar nuestros sentimientos... Ojalá algunos chicos fueran igual... Mientras es bueno contar con una amiga como ella. Y que ella sepa que puede contar conmigo para lo que quiera. Para seguir contándonos nuestras rayadas. Ya sabes que siempre estaré ahí para escucharte, para poner a parir a quien haga falta (por muy poco te consigo unos asesinos que hacen que parezca un accidente)... Pero nos debemos una marcha juntas, una noche (o varias) de hablar cara a cara, de reirnos juntas... Y es que después de tantos años de amistad, son cosas que nunca lo hemos hecho y que echo de menos (¿es posible?). Tengo ganas de verte nena. Y gracias por todo. 
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