jueves, 28 de mayo de 2009

No sé si ya lo habréis leido... pero es que... acabo de ver la noticia y me ha dejado a cuadros...

Pongo algunos trozos del artículo de Ricardo Benjumea, redactor jefe de Alfa y Omega, la revista del arzobispado de Madrid:
"Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación, y se desvíncula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal"
Este era el titular de su artículo... que soltaba lindezas como las siguientes:
"Me pregunto si, reducido el sexo "al simple entretenimiento", debería mantenerse la agresión sexual en el Codigo Penal... ¿No debería equipararse a otras formas de agresión, como si por ejemplo, obligamos a alguien a divertirse durante unos minutos?"
"La mayoria de los españoles considerarían una aberración que se sacase la violación del Código Penal, aunque, a sólo 100 metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, una pastilla que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo"

Flipo... Ya teniamos bastante con las declaraciones del cardenal Antonio Cañizares por televisión, al hablar de los abusos físicos, psíquicos y sexuales cometidos sobre 35000 menores en 216 instituciones católicas en Irlanda durante más de 30 años:
"No es comparable lo que ocurrió en unos colegios con los más de 40 millones de seres humanos que se han destruido legalmente". Eso sí, pidió perdón por esos abusos...

Luego preguntan por qué la Iglesia pierde adeptos (exceptos para las bodas, comuniones y chorradas de ese estilo).
Asi que, como decía aquel anuncio: "Se libre, ten sexo, ríe con los amigos, ve al cine, corre en el gimnasio, lee un libro, pon la tele, llama a tu ex, hazte un regalo, escucha música, toma zumo de naranja, mira por la ventanilla del tren, grita por la ventana... Y sobre todo deja de preocuparte, probablemente Dios no existe"

bicos, ser felices

1 comentario:

Jose Eiras dijo...

Dejalos que hablar, que así vemos todos la verdadera moral de la iglesia, poniendo una violación al mismo nivel que hacer el amor.

Con un poco de suerte desaparece la iglesia y podemos ser todos felices sin que nadie nos pida cuentas.