lunes, 4 de mayo de 2009

reflexiones ajenas

Ayer mismo acabé de leer el nuevo libro que tenía entre las manos. O, más bien, terminé de devorarlo. Este libro es "El mundo de hoy. Autorretrato de un reportero" de Ryskard Kapuscinski. Me encanta este hombre. Le Carré dijo que era un "enviado de Dios" y Hochschild dijo que era "creador de una prosa deslumbrante".
En otro blog puse parte de su libro "Ébano" y ahora os dejo un trozo de este libro. Una pequeña reflexión sobre la migración.

Espero que os guste. bicos. ser felices.

"El movimiento migratorio hacia Europa se produce en un momento en el que el viejo continente más lo necesita. En primer lugar, porque la población europea (llamémosla histórica, tradicional, autóctona) constituye un porcentaje ínfimo de la Tierra, y, además, la curva demográfica no para de descender. Si Europa pretende mantener su estatus de continente líder, tiene que competir con otras partes del mundo, que disponen de tecnologías punta, eficaces y altamente rentables. Y dentro de este panorama, tenemos una Europa que no sólo "se encoge", por así decirlo, sino que también envejece a marchas forzadas. En vista de ello, si quiere mantenerse en su tradicional puesto de líder en el ámbito industrial, agrícola y de servicios, tiene que importar mano de obra. Una mano de obra joven y capaz. Ésta es la condición de su supervivencia en el siglo XXI. Los movimientos derechistas xenófobos y neonazis no comprenden que, en su guerra contra la inmigración, "cortan la rama" (como se dice en polaco) sobre la que se sostiene su existencia. También ellos tendrán que comprender que sin esa inyección constante de mano de obra joven Europa no será capaz de competir con otras partes del mundo, tecnológica y demográficamente desarrolladas. De manera que asistimos aquí a una coincidencia de dos necesidades, ambas perentorias:la europea de importar mano de obra y la del Tercer Mundo, obligado a prescindir de su gente más audaz y dinámica, porque sus atrasadas economías son incapaces de emplearla. De modo que esos jóvenes no tienen más remedio que emigrar, y Europa, para satisfacer sus necesidades objetivas, no tiene más remedio que aceptarlos. Incluso debería recibirlos con los brazos abiertos. Así que todos esos movimientos que combaten encarnizadamente la inmigración sólo demuestran que sus militantes y partidarios no tiene ni la menor idea del mundo en que viven. Su actitud (y actuación) va dirigida contra los intereses de las sociedades que dicen defender. Por más que griten, a la larga no tienen nada que hacer, porque es una situación irreversible".

No hay comentarios: